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EL PALEOLÍTICO: LA CAZA Y LA RECOLECCIÓN


LA VIDA EN EL PALEOLÍTICO
Con la aparición de los primeros seres humanos se inició el primer gran periodo prehistórico: el Paleolítico, que significa piedra vieja o piedra tallada. En este período se sucedieron épocas de mucho frío (las glaciaciones) con etapas más cálidas. Los hombres y mujeres del Paleolítico vivían en pequeños grupos al aire libre, de la recolección y la caza y eran nómadas.

Para alimentarse, aquellos seres humanos tenían que recolectar frutos, pescar y cazar. Como no producían ni cultivaban aún sus propios alimentos decimos que practicaban una economía depredadora.
  • Cazaban animales, pescaban y recolectaban frutos.
Cazaban grandes mamíferos aunque también atrapaban insectos, reptiles y pequeños mamíferos.
De sus presas lo aprovechaban todo: la carne para comer, las pieles para abrigarse y fabricar vestidos, los huesos para hacer instrumentos (lanzas, raspadores, agujas) y los tendones para fabricar cuerdas. 
Para protegerse del frío, el calor o la lluvia, los primeros seres humanos habitaban en cuevas o abrigos rocosos, o en cabañas construidas con palos, pieles y barro. No tenían residencia fija, sino que eran nómadas; se trasladaban frecuentemente buscando comida, refugio o huyendo de los peligros.

  
  • El descubrimiento del fuego (probablemente de forma accidental por el Homo Erectus hace 1.500.000 años) permitió calentarse, asustar a los depredadores, iluminarse por la noche y, sobre todo, cocinar los alimentos y hacerlos más digeribles (haciendo que el consumo de las proteínas de la carne aumentará el desarrollo del cerebro y la inteligencia)
  • La fabricación de instrumentos es uno de los signos que diferencia a la especie humana del resto de animales. Al principio, los seres humanos utilizaban simples piedras talladas (guijarros o cantos rodados) para conseguir un filo cortante. Más tarde utilizaron sílex, una roca dura que al golpearla se rompe en láminas y produce una arista muy afilada. Con ellas fabricaban bifaces, es decir, herramientas cortadas por las dos caras, usados como cuchillos, hachas o lanzas. Pero eran instrumentos muy rudimentarios, poco elaborados.
  

Con el tiempo fueron perfeccionando la talla de las piedras y fabricaron útiles líticos más complejos como raspadores, puntas de lanza, perforadores.... También empezaron a emplear nuevos materiales, como el hueso o el asta e incluso el marfil, con los que hacían anzuelos y arpones para pescar, agujas para coser, y arcos o propulsores para lanzar flechas o jabalinas a distancia.
 
   
    

LA RELIGIÓN Y EL ARTE
Las primeras creencias religiosas parece ser que surgieron de la necesidad de dar una explicación a fenómenos que para los primeros humanos resultaban misteriosos como la vida, la muerte, el crecimiento de las plantas, la lluvia o el día y la noche.
Los seres humanos también buscaron influir sobre los fenómenos naturales mediante ceremonias rituales para propiciar la caza, pedir la abundancia de los frutos o invocar a las fuerzas de la naturaleza.
Hace unos 80.000 años los neandertales empezaron a enterrar a los muertos. En los enterramientos, el difunto iba acompañado de algunos objetos (instrumentos de sílex, adornos, flores…), que se conocen como ajuar funerario.

   
     

Hace unos 40.000 años, sobre las paredes de las cuevas y de los abrigos rocosos, los Homo Sapiens comenzaron a pintar y a esculpir motivos diversos como el perfil de sus manos, extraños símbolos, animales (bisontes, caballos, ciervos, mamuts, rinocerontes…) y también escenas de caza o de la vida cotidiana. Es lo que se conoce como el arte rupestre
 
  
Altamira (Cantabria)
Cueva de Lascaux (Francia)
   
Cueva de Chauvet (Francia)
Cueva de Valltorta (Castellón)
Manos en la Cueva del Castillo (Cantabria)

Se utilizaban técnicas muy variadas. Muchas pinturas son monocromas (de un sólo color) pero otras son policromas (de colores rojo, ocre y negro). Algunas están delimitadas por un trazo grueso negro y otras aprovechan salientes o imperfecciones de la roca para dar sensación de volumen y forma.

Los materiales usados iban desde carbón vegetal y pigmentos minerales machacados hasta arcilla, resina o grasas como aglutinantes. Usaban las manos y los dedos para untar los pigmentos directamente sobre la roca pero también se ayudaban de cañas para soplarlos, plumas o primitivos pinceles. Para iluminarse en la oscuridad de las cuevas probablemente usaban lámparas de piedra rellenas de tuétano.

Existen diversas explicaciones sobre el significado de estas pinturas. Se ha pensado que la pintura rupestre formaba parte de un ritual mágico propiciatorio de la caza. También se cree que las cuevas con pinturas eran santuarios en los que se realizaban las ceremonias rituales, pero es muy difícil averiguarlo.
                                                    
CUEVA DE LA COVACIELLA (ASTURIAS) TOUR VIRTUAL

CUEVAS PREHISTORICAS DE CANTABRIA (TOUR VIRTUAL)

VISITA VIRTUAL MUSEO ALTAMIRA

CUEVA DE LASCAUX (TOUR VIRTUAL)

Los hombres y las mujeres del Paleolítico también nos han dejado numerosas muestras de arte mobiliar (conjunto de pequeñas esculturas y objetos pintados). Decoraron pequeñas plaquetas de pizarra o calcita con animales grabados o pintados, propulsores con formas diversas y colgantes de hueso o marfil.
    

 

También esculpieron unas pequeñas figuras que se conocen como Venus paleolíticas. Estas estatuillas, elaboradas en piedra, hueso o asta, representan una figura de mujer con una fuerte exageración de las partes del cuerpo relacionadas con la maternidad (pechos, vientre, caderas). Por ello se las ha relacionado con un culto a la fecundidad.